La tarde del 9 de octubre el ministerio de Finanzas publicó su estimación preliminar de la ejecución del presupuesto federal de enero a septiembre. Es un informe mensual rutinario con formato fijo, y eso es justamente lo que lo hace legible: se pone el de este mes junto al del mes pasado y los cambios son la noticia. Hay dos. Ha desaparecido una cláusula sobre el cumplimiento de la ley de presupuestos, sustituida por una frase que dice que el año exigió desviarse del objetivo de saldo estructural. También ha desaparecido una fila del cuadro: la única cifra pública mensual sobre cuánto del gasto del Estado llega a sus contratistas.
En esta sesión hemos leído cinco de estas notas: enero-septiembre de 2026, enero-agosto, enero-julio, enero-junio y enero-septiembre de 2025 como control.
La cláusula que ya no está
Así empezaba la nota de agosto, publicada el 9 de septiembre:
«La ejecución del presupuesto federal durante enero-agosto de 2026 se llevó a cabo de conformidad con los parámetros objetivo aprobados en la ley de presupuestos, y también teniendo en cuenta las particularidades establecidas por la Ley Federal n.º 195-FZ de 26 de junio de 2026».
El mismo arranque un mes después conserva la ley y suprime la conformidad:
«La ejecución del presupuesto federal durante enero-septiembre de 2026 se lleva a cabo teniendo en cuenta las particularidades establecidas por la Ley Federal n.º 195-FZ de 26 de junio de 2026 ‘Sobre modificaciones del Código Presupuestario de la Federación de Rusia y de determinados actos legislativos de la Federación de Rusia’. El aumento del gasto para financiar prioridades clave, junto con la contracción de los ingresos básicos de petróleo y gas, exigió cierta desviación de los parámetros objetivo del saldo estructural. Se espera que el déficit en el nivel estructural primario de este año se sitúe dentro del −1,8% del PIB».
Las notas de julio y de junio empiezan exactamente igual que la de agosto, palabra por palabra: ejecutado «de conformidad con los parámetros objetivo aprobados en la ley de presupuestos». En ninguna de las tres aparece la expresión «saldo estructural».
Hay algo que esto no es, y la distinción importa. No es la primera vez que el ministerio publica una cifra estructural, y el control correcto no es agosto sino septiembre del año pasado: septiembre es cuando se presenta el proyecto de presupuesto, de modo que es el mes al que pertenece este párrafo. La nota de enero-septiembre de 2025 traía tanto una cifra como la admisión de un exceso:
«En el conjunto de 2025 se espera un déficit del presupuesto federal en el nivel del 2,6% del PIB, y un saldo primario estructural por valor del 1,3% del PIB».
«El exceso sobre los parámetros objetivo del saldo primario estructural al cierre del año está relacionado con la desaceleración del crecimiento de los ingresos no petroleros ni gasísticos».
Así que el año pasado también se admitió un exceso. Lo que cambió es la redacción que lo rodea, y tres cosas en particular. La nota del año pasado seguía presentando la ejecución como realizada «de conformidad con los parámetros objetivo del déficit estructural»; la de este año dice que hizo falta una desviación. El año pasado la causa eran los ingresos que se desaceleraban; este año es el gasto, nombrado el primero en la frase. Y el 1,3% del año pasado no lleva signo alguno, mientras que el −1,8% de este año sí lo lleva, y por eso 1,3 y 1,8 no pueden leerse como una sola serie, y aquí no las leemos así.
Lo que ese mismo cuadro espera ahora para el año
La nota de septiembre trae una columna que las mensuales no tienen: junto a «aprobado por la ley n.º 426-FZ de 28 de noviembre de 2025» está «estimación para el proyecto de ley de presupuestos para 2027-2029». Es la primera vez que la revisión del año aparece en las propias cifras del ministerio.
| Partida, miles de millones de rublos | ene-sep 2026 | aprobado, 426-FZ | nueva estimación |
|---|---|---|---|
| Ingresos | 29 639 | 40 283 | 41 182 |
| de ellos, básicos de petróleo y gas | 5 306 | 8 957 | 6 961 |
| Gasto | 34 825 | 44 070 | 48 527 |
| Déficit | −5 186 | −3 786 | −7 345 |
| Déficit, % del PIB | −2,2 | −1,6 | −3,2 |
Léase la última fila de izquierda a derecha: el déficit que contempla la ley de presupuestos es de 3 786 mil millones de rublos, y el que ahora se espera es de 7 345 mil millones, 3 559 mil millones más, casi el doble. El gasto explica la mayor parte: 4 457 mil millones por encima de la ley, frente a 899 mil millones de ingresos adicionales.
El cuadro redondea, y conviene decir dónde, porque la aritmética no cierra hasta el último millar de millones en dos puntos. Los dos componentes anteriores dan 3 558, mientras que la propia fila del déficit se mueve 3 559. Y la columna de la ley, restada por sí sola, da −3 787 donde el cuadro imprime −3 786. En ambos casos, la diferencia de mil millones de rublos se debe al redondeo del ministerio sobre cifras de decenas de miles. Las señalamos en vez de escoger en silencio la cifra que mejor se lea.
La línea que se mueve en contra de las demás son los ingresos básicos de petróleo y gas: 8 957 mil millones en la ley, 6 961 mil millones ahora, casi 2 billones de rublos menos. Esa es la «contracción de los ingresos básicos de petróleo y gas» que nombra la frase de la desviación, en la propia columna del ministerio. En nueve meses esos ingresos sumaron 5 306 mil millones, un 17,2% por debajo del mismo periodo de 2025, lo que la nota atribuye a un tipo de cambio medio del dólar más débil y al «crecimiento del componente amortiguador en un contexto de crecimiento más rápido de los precios mundiales de los productos petrolíferos». Un mes antes, la explicación en ese mismo lugar remitía al precio del petróleo de finales de 2025 y principios de 2026 tal como entra en el impuesto de extracción; el amortiguador es nuevo en esa casilla.
Frente a eso, la nota nombra una segunda fuente y le pone un tope:
«El tamaño máximo del gasto del presupuesto federal puede ampliarse este año dentro de los límites del ingreso adicional no petrolero ni gasístico, y también mediante la captación (por un importe no superior a 3 billones de rublos) de otras fuentes de financiación del déficit».
«Sin recurrir a endeudamiento adicional en OFZ»
El mismo párrafo que anuncia el déficit estructural más amplio dice también con qué no se paga:
«Al mismo tiempo, la ampliación del déficit estructural de este año se financia principalmente sin recurrir a endeudamiento adicional en el mercado de OFZ, lo que pretende aliviar la situación de acceso a recursos crediticios para el sector extrapresupuestario y apoyar la estabilidad en los mercados financieros».
Ocho días antes de esa frase, el mismo ministerio publicó su calendario de subastas para el cuarto trimestre, y su volumen indicativo para el trimestre —1 200 mil millones de rublos en bonos con vencimiento de hasta diez años, 1 250 mil millones en los de plazo más largo, 2 450 mil millones en total— lleva una nota al pie prendida del propio título del cuadro:
«Teniendo en cuenta la necesidad adicional de fuentes de financiación del déficit del presupuesto federal en 2026».
Ese calendario y esa nota los leímos ayer, frente a la cifra del banco central de 1,4 billones pendientes del plan anual. Los dos documentos están separados por ocho días y por una afirmación: el trimestre está dimensionado para una necesidad adicional de financiación, y la nota mensual dice que la ampliación se financia principalmente sin endeudamiento adicional en OFZ. Ambos son textos del propio ministerio de Finanzas. Ninguno menciona al otro.
El cuadro resumen de todas las subastas de 2026 del ministerio, actualizado al 8 de octubre, da el año hasta la fecha: 7 637,3 mil millones de rublos de demanda, 4 723,7 mil millones colocados a valor nominal, 4 202,7 mil millones de ingresos de colocación. De esos ingresos, 4 128,7 mil millones se habían captado antes del 1 de octubre y 74,0 mil millones vinieron de la subasta del 7 de octubre y de la colocación adicional posterior, la primera de las once fechas del trimestre.
Póngase eso frente al año pasado. En la comisión de presupuestos de la Duma, ese mismo 9 de octubre, el ministro de Finanzas Antón Siluánov presentó la ejecución del presupuesto de 2025:
«El déficit de 2025 ascendió a 5,6 billones de rublos, o el 2,6% del PIB. Para cubrirlo se captó endeudamiento interno del Estado por un importe de 6,8 billones de rublos. El volumen de la deuda pública fue del 16,4% del PIB y está bajo control».
Nueve meses de ingresos de colocación más el volumen indicativo del trimestre son unos 6,58 billones. Frente a 6,8 billones de endeudamiento interno en todo 2025, eso es el mismo orden de magnitud, no uno menor. La comparación acota más que mide: los ingresos de las subastas incluyen el cupón corrido, que por el artículo 113 del Código Presupuestario no cuenta para el cumplimiento del programa de endeudamiento, y los 6,8 billones de Siluánov son un total de endeudamiento, no de ingresos de colocación. Las bases difieren en un pequeño porcentaje del nominal. No difieren lo bastante como para convertir el programa de este año en uno visiblemente menor.
La primera viceministra, esa misma tarde
Hora y media antes de que apareciera la nota, la primera viceministra de Finanzas Irina Okládnikova explicó a la comisión de ecología de la Duma qué supone el presupuesto de 2027-2029: un déficit del presupuesto federal del 2,2% del PIB en 2027 y del 1,9% en 2028 y 2029. Sobre la regla misma:
«Estamos entrando en una senda de cumplimiento de la regla presupuestaria. Esto indica que el presupuesto federal está equilibrado. Este año se introdujeron pequeños ajustes en la regla y seguirán en vigor. Es decir, ya no nos apartamos de los parámetros de la regla presupuestaria».
Léanse juntos los dos documentos de esa tarde y no se contradicen, y ahí está la cuestión. La nota dice que el año exigió una desviación de los parámetros objetivo del saldo estructural. La viceministra dice que ya no hay apartamiento alguno de la regla, porque la regla misma se ajustó este año y los ajustes se quedan. Un objetivo solo es una restricción mientras está fijo; un objetivo que se desplaza hasta donde fue el gasto es una descripción. Nuestra guía del déficit explica cómo se mide y cómo se cubre la brecha, y el proyecto de ley para 2027 que leímos el 2 de octubre permite que el gasto supere la fórmula de la propia regla en 1 500 mil millones de rublos en 2027 y 500 mil millones en 2028. La nota de septiembre añade el año a partir del cual arrancan esas excepciones.
La fila que se dejó de publicar
En el cuadro de la nota de septiembre, la línea «GASTO» —34 825 mil millones, un 14,5% por encima del año anterior— va seguida inmediatamente de «DÉFICIT». Entre ambas, en todas las notas mensuales de este año, había una línea llamada «compras públicas»:
| Nota | Compras públicas, miles de millones de rublos | interanual | Plan anual |
|---|---|---|---|
| enero-junio de 2026 | 7 553 | +47,4% | 10 279 |
| enero-julio de 2026 | 8 440 | +39,2% | 10 279 |
| enero-agosto de 2026 | 8 996 | +36,2% | 10 279 |
| enero-septiembre de 2026 | — | — | — |
La objeción evidente es que la nota de septiembre tiene otra forma que una de mitad de trimestre, puesto que es entonces cuando aparece la columna del proyecto de presupuesto. No se sostiene. La nota de enero-septiembre de 2025 tiene esa misma columna adicional y tiene también la fila: 7 242 mil millones, un 34,3% por encima del año anterior, frente a un plan anual de 8 541 mil millones. El formato es el mismo; la fila no está en él.
Lo que medía esa fila no tiene sustituto público con frecuencia mensual. El gasto de caja muestra el dinero moviéndose dentro del sistema presupuestario; las compras públicas mostraban cuánto de él se convertía en contratos pagados a proveedores, el dinero que de verdad llega a los adjudicatarios de contratos públicos. Es el mismo canal que el banco central vigila por el otro extremo, en los pagos entrantes de los sectores que trabajan para la demanda del Estado, que leímos hace un día un 24,4% por debajo del año anterior en septiembre, y el mismo canal que en el extremo opuesto aparece como facturas impagadas entre empresas.
Tres cautelas son esenciales. Un mes no es una serie: si la fila vuelve en la nota de noviembre, esto fue un cambio de maquetación y nada más. La nota no lleva ninguna llamada ni explicación alguna de la supresión. Y no hemos podido comprobar si la serie sobrevive en los informes mensuales del propio Tesoro Federal, porque roskazna.gov.ru lleva tres semanas sin responder desde este entorno.
Lo que no hemos podido establecer
Si el −1,8% es un objetivo revisado o la constatación de un resultado. La nota no lo dice, y la trayectoria objetivo del saldo primario estructural para 2026 no está publicada en ninguna fuente a nuestro alcance. Todavía el 1 de septiembre el banco central escribía en su proyecto de directrices de política monetaria que la trayectoria del gobierno «aún no está determinada», y usaba como sustituto un supuesto propio: el 2% del PIB para 2026.
Qué son los 3 billones de rublos de otras fuentes. La nota pone tope al importe y no lo desglosa. Reservas líquidas, saldos de la cuenta única del Tesoro, privatizaciones o alguna combinación son todas compatibles con el texto, y no vamos a escoger una. Conviene decir con claridad que la frase que descarta el endeudamiento adicional en OFZ estrecha el campo, y que la parte líquida del Fondo Nacional de Bienestar es el mayor candidato que queda en pie dentro de él, pero el documento no lo dice y no vamos a atribuírselo.
Si la fila de compras estaba en las notas de enero a mayo. Junio, julio y agosto los verificamos directamente, y septiembre de 2025 como control. Las notas anteriores de 2026 no pudimos localizarlas: la búsqueda del centro de prensa del ministerio devuelve solo el archivo de septiembre, y adivinar identificadores arriesga citar el documento equivocado.
El gasto ejecutado del capítulo «Defensa Nacional» en 2025. Ni Siluánov ni Okládnikova dieron una cifra, aunque ese mismo día se nombraron 28,6 billones de rublos para sanidad en 2027-2029. El propio proyecto de ley de ejecución queda fuera de alcance: sozd.duma.gov.ru lleva tres semanas inaccesible.
Qué significa esto para las series que seguimos
El déficit presupuestario marca el 3,2% del PIB en los doce meses móviles hasta septiembre —7 342 mil millones de rublos— y puntúa 66 sobre 100 frente a un anclaje prebélico que es un superávit de 2021 del 0,34% del PIB, con la línea de alerta registrada en un déficit del 10%. Este mes ha mejorado desde el 3,3%.
En este relato aparecen dos cifras del 3,2% y no son el mismo número. La nuestra es un total móvil de doce meses dividido por el PIB. El «dentro del 3,2% del PIB» del ministerio es su expectativa para el año natural 2026. Coinciden este mes por accidente aritmético; ninguna confirma a la otra.
Los ingresos de petróleo y gas marcan 0,561 —ingresos reales de los doce meses móviles como proporción del total de 2021— y puntúan 12 sobre 100, la segunda nota más baja de las ocho tras las cuentas a cobrar vencidas. No se han movido con esta nota. Los 2 billones de rublos recortados de la estimación de ingresos básicos de petróleo y gas son una previsión para el año, no ingresos cobrados; nuestra serie mide el nivel efectivamente recibido frente a 2021, y por eso una revisión de un plan la deja donde estaba.
El saldo consolidado de las regiones mejoró hasta −1,466 billones de rublos desde −1,509 billones, con una lectura tomada hoy del propio anexo mensual del ministerio. Nada en los documentos del día explica el movimiento.
El índice de solidez se sitúa en 46,5 sobre 100, en la zona de tensión; las ocho lecturas están en el monitor. Nuestra guía sobre cómo financia Rusia la guerra sigue la cadena que va de los ingresos del petróleo a la reserva y de ahí a la brecha: la misma cadena que esta nota describe en tres frases y una fila ausente.