El 29 de septiembre el consejo de administración del Banco de Rusia permitió a los bancos ahorrar capital en los créditos que financian la protección de infraestructuras críticas frente a ataques aéreos. El comunicado es breve y citamos íntegras sus frases dispositivas. No contiene importes, ni volumen de crédito esperado, ni estimación del capital ahorrado.
Lo que sí contiene es una lista de prestatarios, y esa lista es la noticia:
«La decisión se extiende a los prestatarios —personas jurídicas, así como regiones y municipios— y estará en vigor desde el momento de la publicación hasta el 31.12.2026 inclusive.»
Qué se decidió
Los bancos pueden aplicar coeficientes reducidos al calcular el riesgo de crédito de esos préstamos: 30% para prestatarios con grado de inversión, 50% para los demás. También pueden dejar de aplicar los recargos macroprudenciales a esas exposiciones. El ahorro cabe dentro del límite ya previsto para proyectos de soberanía tecnológica y adaptación estructural de la economía; el banco central afirma que los límites libres allí bastan para ambos fines a la vez. No cifra ni ese límite ni lo que queda de él.
Las medidas «podrán incluirse en el futuro en la regulación permanente». Hasta entonces expiran el último día de este año.
La otra mitad se firmó cinco semanas antes
El comunicado define su objeto mediante una nota al pie, y la nota remite a un decreto presidencial: el n.º 604, de 24 de agosto de 2026, sobre medidas de seguridad de las infraestructuras críticas. Es el decreto del que escribimos el 28 de agosto, cuando apareció como la facultad del Estado de hacerse con empresas que no protegieron una instalación: el propietario asume el coste de la protección o se arriesga a perder el control del activo en favor de la agencia federal de bienes estatales.
Al releer el decreto en su original junto a la nueva decisión, dos elementos cobran una importancia que entonces no tenían. El primero es su frase inicial, que nombra su propia causa: se dictó «en relación con el aumento, durante el periodo de realización de la operación militar especial, de las amenazas a la seguridad de los objetos de infraestructura crítica de la Federación de Rusia». El segundo es la amplitud del círculo que traza: instalaciones del complejo de combustible y energía, industriales, de comunicaciones, de infraestructura comunal, de transporte y logística, de energía —incluida la nuclear—, instalaciones vitales, instalaciones críticamente importantes y potencialmente peligrosas, y después una cláusula de cierre sobre «otros objetos de especial importancia para garantizar la seguridad, la estabilidad económica de la Federación de Rusia y la actividad vital de la población». Todo lo que está dentro de ese círculo es ahora también el perímetro de un crédito más barato.
La secuencia, entonces, es esta. En agosto el Estado convirtió la protección de esas instalaciones en una obligación respaldada por la amenaza de perder el control del activo. A finales de septiembre el regulador abarató el coste de sostener el crédito que paga esa obligación, mediante capital regulatorio y no mediante una subvención presupuestaria. Primero el palo; cinco semanas después, el crédito rebajado.
Quién paga
El presupuesto federal no. En esta construcción no aparece por ninguna parte. La factura se reparte entre otros dos balances.
La primera parte la cargan los bancos: una ponderación de riesgo menor significa menos capital inmovilizado para el mismo préstamo, lo que es una transferencia real de capacidad de asumir riesgo, no una ayuda. La segunda la cargan los prestatarios, y entre ellos el comunicado nombra sin rodeos a regiones y municipios. Una región que se endeuda para proteger una subestación frente a ataques aéreos engrosa una deuda que acaba en el saldo consolidado de los presupuestos regionales, por un coste que no figuraba en ningún presupuesto regional cuando se planificó el año.
Nuestro indicador de presupuestos regionales lee ese saldo consolidado y la guía explica cómo se construye. El canal no es nuevo este otoño: el 27 de septiembre escribimos sobre el aplazamiento de 300 mil millones de rublos en créditos presupuestarios a las regiones, otra decisión que desplaza una obligación regional sin extinguirla. Esta desplaza una obligación que las regiones antes no tenían en absoluto.
Por qué esto habla de la capacidad de pagar la guerra
Proteger refinerías y subestaciones de los drones es un coste de guerra. Se está pagando y no aparece en el déficit federal, porque el gasto no entra nunca en el presupuesto. Entra, en cambio, en el capital bancario y en la deuda regional, y por eso el déficit presupuestario de Rusia se verá formalmente mejor y medirá menos verdad.
Al escribir sobre el decreto n.º 604 en agosto señalamos que su efecto sobre el déficit, de haber alguno, sería mejorarlo, si el dinero privado sustituyera al presupuestario en protección y restauración. Esta decisión es esa sustitución hecha explícita y con precio: el Estado no paga y ahora, además, ha fijado las condiciones en que paga otro.
Conviene leer juntos el vencimiento del 31 de diciembre y la frase sobre una posible incorporación a la regulación permanente: esto es un ensayo, no una concesión aislada. Si llega a ser permanente lo decidirá el mismo consejo, y el comunicado no dice cuándo.
Qué cambia esto en nuestro modelo
Hoy, nada. Ninguna cifra que lean nuestros indicadores se ha movido. El saldo de los presupuestos regionales de Rusia está en 31 sobre 100: un saldo móvil de doce meses de −1,509 billones de rublos, frente a un anclaje de preguerra que era un superávit de 0,661 billones. El déficit presupuestario de Rusia está en 65 sobre 100, en el 3,3% del PIB en términos móviles de doce meses. El índice de solidez está en 47,1 sobre 100, en zona de estrés; el estado actual de los ocho indicadores está en el monitor.
Lo que no sabemos
El tamaño del límite. El banco central dice que los límites libres para soberanía tecnológica y adaptación estructural bastan para ambos fines. Ni el límite ni el remanente sin usar aparecen en el comunicado, de modo que la afirmación no puede contrastarse con ninguna cifra.
Cuánto se prestará. Ningún volumen esperado ni estimación del capital liberado.
Qué cuenta como proyecto de protección. El comunicado no ofrece criterios para considerar que un proyecto lo es de protección frente a ataques aéreos, ni dice quién lo decide.
Si existe un suelo del 20%. Parte de la cobertura del 29 de septiembre menciona un coeficiente inferior, del 20%. No figura en el texto del comunicado del banco central y no lo confirmamos.
La propia regulación. Lo publicado es la decisión del consejo. El acto modificativo —el cambio de la instrucción que contiene esos coeficientes— no estaba en la web del banco central en la fecha de redacción.