El 28 de septiembre, Vladímir Putin firmó el decreto n.º 700, un acto de una sola página que fija la plantilla autorizada de las fuerzas armadas rusas y ordena al gobierno aportar los fondos necesarios. Es el tercer aumento del año. Leímos en la publicación oficial los cuatro decretos de este año sobre la plantilla autorizada y recalculamos cada paso de la serie.
«1. Fijar la plantilla autorizada de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia en 2 441 630 unidades, incluidos 1 550 500 militares. 2. El Gobierno de la Federación de Rusia garantizará la asignación al Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia de los créditos presupuestarios del presupuesto federal necesarios para la aplicación del punto 1 del presente Decreto.»
El decreto entró en vigor el día de su firma. Deroga el decreto n.º 419 del 12 de junio y el punto 2 del decreto n.º 526 del 27 de julio, los dos actos que fijaban las cifras anteriores.
La serie de 2026, paso a paso
La serie comenzó con el decreto n.º 139 del 4 de marzo: 2 391 770 unidades, de ellas 1 502 640 militares. El decreto n.º 419 del 12 de junio elevó ambas cifras en 7 360, hasta 2 399 130 y 1 510 000. El decreto n.º 526 del 27 de julio —dictado, según su preámbulo, «en relación con la creación de unidades militares de construcción en las Fuerzas Armadas»— fijó desde el 1 de agosto las cifras en 2 426 130 y 1 535 000: 27 000 unidades más, 25 000 militares más. Ahora el decreto n.º 700 añade 15 500 a cada cifra.
De marzo a finales de septiembre, la plantilla autorizada creció en 49 860 unidades, de ellas 47 860 militares: tres aumentos en siete meses. Las plazas no militares apenas han variado: eran 889 130 en marzo y junio y 891 130 desde agosto. Aparte de las 2 000 añadidas con las unidades de construcción, todo el aumento del año corresponde a plazas militares.
La cláusula de financiación
El decreto n.º 700 no contiene ninguna suma en rublos, y nosotros no calculamos ninguna: el sueldo, los complementos y el coste de equipar una plaza no figuran en el documento. Sí contiene el punto 2, que ordena al gobierno garantizar los créditos presupuestarios. El decreto de marzo que abrió el año no tenía tal punto; el aumento de junio llevaba uno, y siguió en vigor hasta que el decreto de ayer lo sustituyó por el suyo. Cada aumento desde junio ha llegado así acompañado de una instrucción vigente: el presupuesto federal debe cubrirlo.
El momento de la instrucción importa. Según el artículo 192 del código presupuestario, el gobierno debe presentar el proyecto de presupuesto 2027–2029 a la Duma Estatal a más tardar el 1 de octubre: el paquete que, como dice el propio texto del ministerio de Finanzas, se asienta en un precio base del petróleo recortado a 50 $ por barril y en déficits de «en torno al 2% del PIB anual». La instrucción de financiación llega dos días antes del plazo para presentar un plan cuyas previsiones de ingresos se están rebajando. Si la presentación ya se ha producido, no podemos comprobarlo: el portal legislativo de la Duma lleva cuatro días inaccesible desde nuestro entorno.
Por qué esto va de la capacidad de pagar la guerra
El gasto en personal es la partida militar más difícil de recortar. Un contrato de compras puede trasladarse al año siguiente; el sueldo y los complementos de una plaza cubierta, no, salvo que se suprima la plaza o se rebaje el sueldo. Un decreto de plantilla autorizada no gasta dinero por sí mismo: es una autorización, no un pago. Pero cada aumento ensancha la base sobre la que se calcula el gasto obligatorio, y el punto 2 obliga al presupuesto federal a aportar los fondos necesarios para aplicarlo. Cómo financia Rusia la guerra explica dónde acaban esas obligaciones cuando los ingresos no siguen el ritmo.
Qué cambia esto en nuestro modelo
Hoy, nada. El decreto no nombra ninguna suma, así que ninguna cifra de nuestros indicadores se ha movido. El déficit presupuestario está en 65 de 100: el déficit móvil de doce meses hasta agosto es de 7 501 mil millones de rublos, el 3,3% del PIB. El índice de solidez está en 47,1 de 100, en la zona de estrés; los ocho indicadores están en el monitor.
Lo que no sabemos
Cuánto cuesta el aumento. El decreto no da cifra, y el coste completo de un militar para el presupuesto no es una constante pública que podamos multiplicar por 15 500. No lo calculamos.
Si ya está en el proyecto 2027–2029. No disponemos de los textos de los proyectos de ley; si el proyecto de presupuesto se elaboró con esta plantilla o necesitará una enmienda, ningún documento a nuestro alcance lo dice.
Cuántas plazas están cubiertas. La plantilla autorizada es un techo, no un recuento de personas. Ninguno de los cuatro decretos indica la plantilla real, y ninguna otra fuente primaria de esta sesión lo indica tampoco.
Por qué el decreto de marzo no lleva cláusula de financiación. Los decretos n.º 419 y n.º 700 ordenan al gobierno financiar el aumento; el decreto n.º 139, no. Los textos no dan explicación.