El 22 de octubre el portal oficial publicó el decreto nº 702 de 20 de octubre, once páginas firmadas por el presidente del Consejo de Ministros de Crimea, que aprueban la política de deuda de la república para 2027 y el periodo de planificación 2028–2029. Lo leímos entero en esta sesión. Casi todo es el mobiliario previsible: topes, riesgos, principios, una tabla de ratios objetivo. Una frase de su segunda sección no lo es:
«Conforme al punto 7 de las Reglas, se determinan como principales destinos de los fondos liberados los gastos efectivamente realizados en 2024 y 2025 relacionados con la conducción de la operación militar especial.»
Dos párrafos después el documento dice cuánto son esos «fondos liberados»:
«Conforme a las Reglas, en ejecución de la disposición del Gobierno de la Federación de Rusia de 10 de julio de 2025 nº 1853-r, de la disposición del Gobierno de la Federación de Rusia de 27 de octubre de 2025 nº 3015-r y de la disposición del Gobierno de la Federación de Rusia de 8 de abril de 2026 nº 781-r, a la República de Crimea se le condonó en 2025–2026 parte de la deuda por créditos presupuestarios por un importe de 1.858,3 millones de rublos.»
Hemos cubierto este mecanismo de condonación dos veces: cuando el decreto nº 1095 amplió su cláusula de guerra en agosto y cuando una disposición condonó 2,81 mil millones a la región de Belgorod en octubre. En el caso de Belgorod el destino existía en un solo sitio: una frase que el primer ministro dijo en una reunión. La disposición no decía nada. Aquí está escrito en el acto normativo de la propia región, publicado en el portal federal, y lleva un tiempo verbal.
La norma que lo permite
Las Reglas que cita el decreto son federales. El decreto nº 79 de 1 de febrero de 2025 —veintitrés páginas, que también leímos en esta sesión— condona dos tercios de la deuda de una región por créditos presupuestarios a 1 de marzo de 2024, excluidos los créditos para proyectos de infraestructura, los créditos para reponer el saldo de la cuenta única del presupuesto y los créditos con cargo a los fondos temporalmente libres de la cuenta única federal. El punto 6 define los fondos liberados como esos dos tercios y obliga a destinarlos antes de 2029 a una lista de ámbitos, con al menos la mitad a proyectos de infraestructura de vivienda y servicios comunales.
El punto 7 es la excepción a esa lista:
«Un sujeto de la Federación de Rusia cuyo nivel de capacidad presupuestaria calculada en 2024 antes de la nivelación no supere 0,65, calculado conforme al artículo 131 del Código Presupuestario de la Federación de Rusia, tiene derecho, sin observar las restricciones establecidas en el punto 6 de las presentes Reglas, a destinar los fondos liberados en forma de gastos de carácter inversor a la realización de proyectos nacionales … así como en forma de gastos relacionados con la conducción de la operación militar especial.»
Ese párrafo está en las Reglas desde febrero de 2025. El decreto nº 1095 de 28 de agosto no lo sustituyó: añadió al mismo punto 7 un segundo párrafo que extiende el permiso de guerra a las regiones con capacidad de hasta 0,9 en 2026 y les retira el suelo de vivienda y servicios comunales. Ambos párrafos son hoy el punto 7, y el decreto crimeo cita el punto sin decir cuál de los dos.
Sus propias fechas apuntan al escalón antiguo. El acuerdo adicional único con el que la república entró en el mecanismo, nº 2025-00131/1, se firmó el 2 de abril de 2025, y la información de Crimea sobre sus intenciones para los fondos liberados fue aprobada por el protocolo de votación no presencial del presidium de la comisión de desarrollo regional nº 44pr de 18 de abril de 2025, cuatro meses antes de que existiera el nº 1095. Si Crimea supera el listón de 0,65, o el de 0,9, no lo dice ninguno de los tres documentos que leímos.
El hallazgo es el tiempo verbal
Léase de nuevo la frase fijándose en cuándo se gastó el dinero. Los fondos liberados se imputan a gastos efectivamente realizados en 2024 y 2025. La condonación corre en 2025–2026. Las Reglas que la autorizan llevan fecha de 1 de febrero de 2025. Uno de los dos años citados termina, por tanto, antes de que el mecanismo exista.
No es un resquicio que haya encontrado la región. El mecanismo funciona hacia atrás por diseño, y ese diseño lo citamos hace tres semanas de la disposición de Belgorod: la federación cancela deuda por el importe de los fondos efectivamente destinados por la región a fines permitidos. El punto 15 de las Reglas, en la redacción que le dio el nº 1095 en agosto, va más lejos y prevé confirmar trabajos y servicios ejecutados «en periodos de rendición anteriores al ejercicio de rendición». La retroactividad está escrita dentro.
Lo que añade el decreto crimeo es el contenido de esa retroactividad. El dinero liberado no compró nada; reembolsó algo ya comprado. Y la partida principal que nombra como reembolsada es la guerra.
Importa también el límite de la afirmación. «Principales destinos» no es «único destino», y el documento no da reparto: cuánto de los 1.858,3 millones fue a gastos de guerra y cuánto a otra cosa no está en él.
Una región que solo se endeuda con el centro
La misma sección aporta el balance sobre el que se apoya la frase. A 1 de octubre de 2026, dice el decreto, el presupuesto consolidado de Crimea no ha tomado créditos de entidades de crédito ni ha emitido valores. Todo el endeudamiento de la república procede del presupuesto federal y del Tesoro Federal: créditos presupuestarios de 2017 reestructurados por 4.040,2 millones de rublos con vencimiento ahora en 2029, créditos presupuestarios de infraestructura aprobados por 8.048,11 millones y dispuestos en cuatro tramos entre 2022 y 2025, un crédito especial del Tesoro de 1.600,0 millones tomado el 20 de noviembre de 2023 para la reparación de los tramos averiados del acueducto de Eupatoria, y otros dos créditos del Tesoro de 536,66 millones y 625,04 millones en 2025.
Frente a eso, la tabla de ejecución de 2025 del mismo documento muestra una región pegada a su propio techo. Su déficit llegó al 9,09% de los ingresos sin contar los aportes gratuitos, cuando el límite que ella misma se fijó es 10,0. El servicio de la deuda se llevó el 0,09% del gasto frente a un límite de 5,0, y la relación entre deuda comercial e ingresos propios fue de 0,0 frente a un objetivo de 0,0: no hay deuda comercial que servir. Para 2027–2029 el anexo deja los cuatro objetivos donde están: déficit no más del 10%, valores y crédito bancario no más del 25% de los ingresos propios, servicio de la deuda no más del 5% del gasto, amortización y servicio anuales no más del 13%.
Una comparación cierra la sección. A 1 de enero de 2026, dice el decreto, Crimea había amortizado según calendario 1.479,0 millones de rublos de principal de créditos presupuestarios, más 24,6 millones de intereses. Los 1.858,3 millones condonados en 2025–2026 superan la suma de ambas cifras.
Por qué un préstamo condonado paga una guerra
Nada en esta construcción hace desaparecer un coste; lo traslada. Los libros de Crimea pierden 1,86 mil millones de rublos de deuda. El presupuesto federal renuncia a un reembolso que se le debía, y los reembolsos de créditos presupuestarios son una de las fuentes que financian el déficit federal, de modo que el centro pierde un ingreso con el que contaba. El gasto al que se imputan esos rublos lo hizo un presupuesto regional, en 2024 y 2025, en la guerra. No aparece en ninguna línea de gasto federal. Del lado federal el coste solo se ve como dinero que nunca volvió.
Es el mismo espejo que describimos en agosto y otra vez en octubre, con una pieza ahora rellenada desde el lado de quien pagó y no desde el de quien perdonó.
Qué significa para las series que seguimos
El saldo de los presupuestos regionales de Rusia marca un déficit de 1,466 billones de rublos en el año móvil y 33 sobre 100 frente al superávit de 0,661 billones de 2021 y una línea de alarma registrada en 2,5 billones de déficit. Una condonación no mueve esa lectura: como explica nuestra guía, el saldo es un flujo de ingresos y gastos, y una deuda cancelada no es ninguna de las dos cosas. El déficit presupuestario de Rusia corre al 3,2% del PIB en doce meses y marca 66 frente al superávit de 0,34% del PIB de 2021 y una línea de alarma en el 10%. Tampoco ahí se mueve nada con 1,86 mil millones de rublos frente a una brecha móvil de 7,3 billones.
Lo que el decreto documenta es un eslabón, no un nivel: un tramo verificado más de cómo financia Rusia la guerra a través de presupuestos que no son el presupuesto de defensa. El índice de solidez está en 46 sobre 100, en zona de estrés. La recogida de esta mañana no movió ninguna lectura.
Lo que no sabemos
La parte de guerra en la suma. El decreto llama a los gastos de guerra principales destinos de los fondos liberados y no da cifra para ellos. Los 1.858,3 millones son la condonación, no la factura de la guerra.
En qué consistían esos gastos. Ni categoría, ni perceptor, ni línea de programa: solo los años.
Si Crimea supera el listón. El punto 7 está abierto a regiones por debajo de 0,65 en 2024 o, desde agosto, por debajo de 0,9 en 2026. Ninguna de esas cifras para Crimea aparece en los documentos que leímos, y las tablas de nivelación del Ministerio de Finanzas son inaccesibles desde este entorno.
La parte de la deuda. El decreto no indica en ningún sitio el saldo a 1 de marzo de 2024, que es la base sobre la que opera la fórmula de los dos tercios, así que no puede calcularse a partir de él qué fracción de la deuda de Crimea representan 1.858,3 millones.
Cuántas otras regiones lo escriben igual. Hemos leído una política de deuda regional. Si la misma frase figura en otras es una pregunta para los documentos, no una deducción de esta.