El 30 de septiembre el Gobierno publicó nueve órdenes que presentan ante la Duma Estatal el paquete presupuestario de 2027–2029. Ese mismo día el Banco de Rusia difundió una nueva versión de sus directrices de política monetaria, y en ella figura algo que la versión anterior no tenía: un recuadro sobre política presupuestaria. Allí aparece, por primera vez en un documento que hayamos podido abrir, la razón por la que el Gobierno quiere reescribir la regla presupuestaria.

Nuestro artículo del 27 de septiembre dio cuenta del precio base de 50 $ como parámetro del paquete presentado y enumeró dos incógnitas: por qué y en qué proyecto de ley. Las dos tienen ya respuesta.

La razón, en palabras del banco

El recuadro 9 del proyecto de directrices para 2027–2029 dice:

«Teniendo en cuenta las tendencias de largo plazo en el mercado mundial de la energía y los riesgos de suficiencia de la parte líquida del FNB, el Gobierno de la Federación de Rusia propone corregir la trayectoria del precio base del petróleo en la regla presupuestaria, rebajándolo a 50 dólares estadounidenses por barril desde 2027 y manteniéndolo en ese nivel hasta 2029.»

En la versión que el consejo de administración del banco aprobó el 28 de agosto ese recuadro no existía. La propia lista de cambios del banco señala que el recuadro 9 fue añadido, entre otras cosas «teniendo en cuenta las nuevas proyecciones presupuestarias para 2026–2029 presentadas en la sesión del Gobierno de la Federación de Rusia del 24 de septiembre de 2026».

La fórmula, pues, es deliberada, y cumple una función. Un precio base es un umbral contable, y un gobierno puede rebajarlo por muchos motivos: prudencia, una visión distinta del mercado del petróleo, el deseo de endeudarse menos. La frase menciona dos: el mercado energético a largo plazo y si bastará la parte líquida del Fondo Nacional de Bienestar.

No es una expresión suelta. La misma razón reaparece dos veces más en el mismo documento, en los escenarios alternativos del banco, cada vez con una cifra más dura. En el escenario «proinflacionario» el precio base de 2027 coincide con el escenario base, pero «teniendo en cuenta los riesgos de suficiencia de la parte líquida del FNB será necesaria su reducción gradual a 50 dólares estadounidenses por barril en 2028–2029». En el escenario «de riesgo», el uso intensivo del fondo «crea riesgos de un agotamiento rápido de los recursos del fondo», y lo que entonces se requiere es «una transformación sustancial de la regla presupuestaria»: un precio base de 40 dólares en 2027 y de 35 dólares desde 2028.

En tres futuros distintos se mueve la misma variable, y aquello que se protege moviéndola es siempre lo mismo: el fondo.

Qué hace la regla con esa cifra

El precio base es la línea que parte en dos los ingresos de petróleo y gas. Lo que se recauda por encima son ingresos adicionales, que el ministerio de Finanzas convierte en divisas y oro para el fondo; cuando los ingresos se quedan por debajo de la línea, se venden activos líquidos del fondo para cubrir la diferencia. Nuestra guía sobre los ingresos de petróleo y gas expone la mecánica mes a mes.

La escala vigente está en el punto 4 del artículo 96⁶ del Código Presupuestario, en la redacción de la ley n.º 432-FZ de 28 de noviembre de 2025, que releímos en esta sesión: 59 $ por barril en 2026, 58 $ en 2027, 57 $ en 2028, 56 $ en 2029 y 55 $ en 2030, con indexación anual del 2% desde 2031. Cincuenta dólares quedan 8 $ por debajo del escalón escrito para 2027 y 5 $ por debajo del punto final al que la escala no debía llegar hasta 2030.

El recuadro también pone precio al movimiento. Rebajar el precio base «reducirá el volumen de ingresos de petróleo y gas que se tienen en cuenta al determinar el volumen máximo de gastos», y según las estimaciones del ministerio la proporción de los ingresos base de petróleo y gas en el PIB «puede reducirse en 0,4–0,5 puntos porcentuales». El hueco se tapa por el otro lado: el ministerio elevó su estimación de los ingresos no petroleros ni gasísticos en más de un punto porcentual del PIB, hasta el 14,4–14,6% del PIB, citando la ampliación de la base del IRPF progresivo, mayores gravámenes sobre las importaciones y la introducción de «un impuesto sobre los ingresos adicionales derivados de una coyuntura externa favorable para el sector extractivo», es decir, el tributo que el 30 de septiembre llegó a la Duma como ley propia.

El proyecto de ley que hace falta y el que falta

Hemos leído las nueve órdenes, de la n.º 2706-r a la n.º 2714-r, en su publicación oficial. Presentan: el presupuesto federal para 2027–2029 (n.º 2706-r); modificaciones del Código Presupuestario (n.º 2707-r); modificaciones de las partes primera y segunda del Código Tributario (n.º 2708-r); una ley federal propia «Sobre el impuesto a los beneficios extraordinarios» (n.º 2709-r); los presupuestos del Fondo Social y del fondo del seguro médico obligatorio (n.º 2710-r, n.º 2711-r); una ley sobre las particularidades de la ejecución de los presupuestos en 2027, que además suspende y deroga disposiciones de otras normas (n.º 2712-r); y modificaciones del Código Penal y del Código de Procedimiento Penal (n.º 2713-r) y del Código de Infracciones Administrativas (n.º 2714-r).

Según el artículo 192 del Código Presupuestario, el Gobierno presenta el proyecto de presupuesto «no más tarde del 1 de octubre del año en curso». Lo presentó el 30 de septiembre, un día antes del vencimiento.

El precio base reside en el Código Presupuestario, y el paquete contiene exactamente un proyecto de ley sobre el Código Presupuestario. Qué cambia ese proyecto no podemos decirlo: no se ha publicado texto alguno, sozd.duma.gov.ru lleva seis días inaccesible y minfin.gov.ru devuelve un 503 desde hace cinco. La propuesta existe para nosotros solo tal como la describe el Banco de Rusia.

Conviene nombrar dos rasgos de la lista. El impuesto a los beneficios extraordinarios es una ley aparte y no una enmienda al Código Tributario, cuyas modificaciones llegan en el mismo paquete a su lado: el ministerio escribió una norma nueva en vez de un artículo nuevo. Y la n.º 2712-r es el acto anual que suspende partes de la legislación presupuestaria durante un año, esta vez solo para 2027; nuestro artículo del 27 de septiembre, siguiendo el texto del ministerio, lo describió como referido a los tres años, y el propio título del proyecto presentado lo corrige.

No está en el paquete ningún proyecto que modifique la ley de presupuestos de 2026. La revisión del déficit de este año de la que informó The Moscow Times el 29 de septiembre sigue sin presentarse, y no hemos visto documento alguno detrás.

Una cifra que comparten el pronóstico y la propuesta

Las directrices no son un texto definitivo —la portada dice «Proyecto de 30 de septiembre de 2026», aprobado por el consejo el 29 de septiembre— y el pronóstico que contienen se cerró el 23 de julio. El banco lo dice con claridad: su escenario base supone un déficit primario estructural del 2% del PIB en 2026, del 1% en 2027 y del 0,5% en 2028, hasta llegar a cero en 2029, y «parte del precio base vigente en la regla presupuestaria, establecido por el Código Presupuestario».

Las nuevas proyecciones del recuadro 9 son más ajustadas: el déficit primario estructural se reduce al 0,6% en 2027 y al 0,2% en 2028, y llega a cero en 2029. El banco señala que esa trayectoria queda «algo por debajo de los supuestos del pronóstico base de julio del Banco de Rusia» y, en el mismo párrafo, que la contribución de la política presupuestaria en 2026–2028 «sigue siendo más significativa de lo que era en los planes presupuestarios anteriores a su revisión de 2026, que preveían el retorno a un déficit primario estructural nulo ya este año». La fecha del cero se corrió de 2026 a 2029.

Una cifra aparece en las dos mitades del documento. El pronóstico base del banco sitúa el precio del petróleo ruso a efectos fiscales en 68 $ en 2024 y 56 $ en 2025 como datos efectivos, 60 $ en 2026 y después 50 $ en cada uno de los años 2027, 2028 y 2029: exactamente la cifra propuesta como precio base. Y según la regla es la distancia entre ambos la que llena o vacía el fondo.

No convertimos eso en una aritmética del fondo, y el documento tampoco lo hace. El punto 3 del artículo 96⁶ calcula los ingresos adicionales y los no percibidos a partir del precio base del petróleo junto con el precio base de exportación del gas, los precios base de la alternativa exportadora para la gasolina AI-92 y el gasóleo de clase 5, y el tipo de cambio dólar-rublo; un precio del petróleo igual al precio base no significa por sí solo que no se abone nada. Lo que puede decirse es dónde sitúa ese precio cada mitad del documento. La posición del propio ministerio, recogida en el recuadro, es que «la parte líquida del FNB se repondrá a lo largo de todo el horizonte de medio plazo». El pronóstico base del banco, sin embargo, se construye sobre la escala vigente, en la que el precio base de 2027 es de 58 $: dentro de sus propios supuestos, el precio previsto queda 8 $ por debajo de la línea, que es el lado desde el que el fondo se vende y no se repone. Medido en cambio frente a los 50 $ propuestos, ese mismo pronóstico se sitúa exactamente sobre la línea. Ambas lecturas están en un mismo documento, a dos páginas de distancia.

El banco añade una advertencia propia que corta las lecturas fáciles en ambos sentidos: «un precio base más bajo no significa por sí mismo una reducción del estímulo presupuestario». Eleva la resistencia de las finanzas públicas y reduce la dependencia del presupuesto respecto de los precios externos solo si va acompañado del ajuste correspondiente del gasto.

Qué cambia esto en nuestro modelo

Hoy, nada. El precio base es una propuesta en un proyecto de ley que nadie ha leído, y ninguna de las dos series a las que llegaría ese precio se ha movido.

De aprobarse, caería sobre la parte líquida del FNB —29 de 100, unos 46,7 mil millones de dólares a finales de agosto—. La otra serie por la que discurre esta historia, los ingresos de petróleo y gas —12 de 100, un 16,0% por debajo del año anterior—, no se movería: mide el nivel efectivo de los ingresos, ajustado por inflación, frente a 2021, y no el umbral contable. Lo que el umbral gobierna es otra cosa: cuánto de esos ingresos puede gastar el presupuesto y cuánto corresponde al fondo. El déficit presupuestario está en 65 de 100, con un déficit móvil de doce meses del 3,3% del PIB. El índice de solidez marca 46,4 de 100, en la zona de estrés; las ocho lecturas están en el monitor.

El recuadro pronostica además que el déficit de los presupuestos regionales «se reducirá gradualmente y hacia 2029 se acercará a un nivel nulo». Nuestro balance regional marca hoy −1,509 billones de rublos en el año móvil. Es un pronóstico dentro de un documento cuyo pronóstico está a punto de revisarse, no una decisión, y así lo consignamos.

Lo que no sabemos

Qué dice el proyecto sobre el Código Presupuestario. Ni texto ni número. Si 50 $ sustituyen de forma permanente toda la escala 58→55, qué ocurre con la indexación del 2% desde 2031 y si se mueve con ello el precio base de exportación del gas de 250 dólares por mil metros cúbicos: todo sin leer.

Quién paga el impuesto a los beneficios extraordinarios. La orden presenta una ley solo por su título. El nombre que figura en el recuadro —un impuesto sobre los ingresos adicionales derivados de una coyuntura externa favorable para el sector extractivo— no es el nombre del proyecto, y de ninguno de los dos documentos se deduce qué organizaciones quedan dentro ni sobre qué base.

Los parámetros en rublos del presupuesto. Ingresos, gastos, déficit y gasto en defensa de cada uno de los tres años circulan por la prensa. No hemos abierto ninguna fuente primaria que los contenga y no publicamos ninguno.

Si se está revisando el déficit de 2026. Nueve órdenes, ninguna sobre la ley de presupuestos de 2026. Las órdenes n.º 2704-r, n.º 2705-r, n.º 2715-r a n.º 2719-r y n.º 2723-r no aparecen siquiera en el listado del 30 de septiembre, y no podemos decir qué contienen.