El 21 de agosto el Ministerio de Finanzas ruso publicó en su propia web una entrevista con Yevgueni Dombrovski, director de su Departamento de Política Presupuestaria y Planificación Estratégica, concedida a la revista Finansy. En ella el ministerio admite por escrito, por primera vez, que la trayectoria vigente de la regla fiscal — bajar el precio base del petróleo un dólar por barril al año hasta 55 dólares en 2030 — no basta. No es una frase suelta en un foro: es la posición del departamento competente, publicada un mes antes de que se presente el paquete presupuestario 2027–2029.
Qué dice exactamente
El texto está estructurado como una serie de preguntas y respuestas. A la pregunta directa «¿No es suficiente?» — el departamento responde literalmente:
«La adaptación de la regla fiscal prevista hasta ahora (reducción del precio base del petróleo en 1 dólar estadounidense por barril al año, hasta 55 dólares estadounidenses por barril en 2030) exige una trayectoria de cambios más significativa.»
No se menciona ningún nivel nuevo. La cifra que se discute en público son 50 dólares por barril desde 2027; Siluánov ya defendió en junio, en el foro de San Petersburgo, rebajar el precio de corte. La trayectoria vigente está fijada en las Directrices de política presupuestaria, fiscal y aduanera para 2026–2028.
El mismo texto da una segunda cifra que conviene tener al lado: los gastos fiscales — beneficios y exenciones — sumaron 14,2 billones de rublos en 2025, alrededor de un tercio de todo el gasto del presupuesto federal (42,9 billones).
Por qué el precio base determina el límite de gasto
El precio base del petróleo decide qué parte de los ingresos de petróleo y gas se considera «base» y puede destinarse al gasto, y qué parte es «adicional» y va al Fondo Nacional de Bienestar. Con precios bajos la regla funciona al revés: la misma cifra determina cuántos activos del FNB hay que vender para cubrir el déficit.
Ese es el mecanismo. Bajar el precio base de 59 a unos 50 dólares reduce automáticamente el gasto base permitido. Es un recorte anunciado de antemano e incorporado a la fórmula, no una decisión independiente. Un precio base más bajo también obliga a vender menos activos del FNB en un mal año. El ministerio propone reducir el gasto a cambio de consumir la reserva más despacio.
Qué cambia esto en nuestro modelo
De momento nada, y conviene decirlo sin rodeos. La declaración no tiene fuerza jurídica: cambiar el precio base exige reformar el código presupuestario, y la cifra aparecerá oficialmente por primera vez en las Directrices 2027–2029, que el ministerio presenta en septiembre.
Si se aprueba, la medida afectará con cierto retraso al FNB líquido, al frenar su consumo. También afectará de forma indirecta al déficit, a través del límite de gasto permitido. No afectará a los ingresos de petróleo y gas: nuestro indicador mide el nivel real efectivo de ingresos frente a 2021, mientras que el precio base es un umbral contable. La medida no crea ni destruye dinero real.
Qué no sabemos
No se da un nuevo precio base: el texto solo habla de «una trayectoria más marcada». Tampoco dice si la rebaja vendría acompañada de subidas de impuestos. No está claro si los 14,2 billones en beneficios fiscales se citan como próxima fuente de ahorro o solo para mostrar la magnitud.